Las vivencias del contactado Giorgio Bongiovanni

Este personaje italiano es conocido en todo el mundo debido a la polémica que va suscitando a su paso por los más dispares lugares.
Supuestamente "marcado" por las heridas y llagas de Cristo, representa para muchos la verdadera personificación de una señal divina de carácter apocalíptico, mientras que para otros, no es más que un histérico que inconscientemente va urdiendo una trama que dura ya varios años.
Giorgio Bongiovanni, acompañado de su hermano Filippo, reside en la localidad de Porto Sant´Elpidio, en la provincia de Ascoli Piceno (Italia); lugar en el que mantienen el "centro de operaciones" para realizar la labor apostólica que se propusieron hace más de una década.
En realidad, todo comenzó cuando los hermanos Bongiovanni eran unos adolescentes y tuvieron conocimiento de la existencia del famoso contactado italiano Eugenio Siragusa, que ya estaba comunicándose con extraterrestres desde los años cincuenta. Fueron a visitarlo al Centro de Estudios de Fraternidad Cósmica, en Nicolosi (Sicilia), y desde entonces quedaron "atrapados" por su magnética personalidad.
Con el fin de difundir los mensajes que Siragusa venía recibiendo, Giorgio y Filippo fundaron en 1985 el boletín "Nonsiamosoli" ("No estamos solos"), distribuido de forma gratuita a los cinco continentes.
Años después, concretamente el día 5 de abril de 1989, Giorgio tuvo su primer "encuentro" con la Celeste Madre Miriam, que anunció: "Ha llegado el tiempo en que vosotros señaléis la cara del Anticristo. Tú, Giorgio, serás mi voz, mientras que Filippo será mi fuerza. No temáis, porque yo estaré siempre a vuestro lado. Muy pronto nos volveremos a encontrar. Ten mi paz".
A partir de entonces, los encuentros con la Madre Celeste y el Maestro (Jesucristo) se intensificaron, revelándose que Giorgio era la reencarnación de Francisco, uno de los pastorcillos que fueron testigos de la aparición de la Virgen en Fátima, en 1917. Por ello, tenía que encontrar a Lucía -única testigo con vida de dicha aparición- y entregarle una carta redactada por la mismísima Virgen Miriam, en la que se le invitaba a testimoniar por todo el mundo el "tercer secreto" junto a los hermanos Bongiovanni.
Entretanto, Giorgio esperaba un signo visible para todo el mundo -anteriormente prometido por la Virgen- que sería la prueba de que sus contactos divinos eran reales. Dicho "aval" llegó el 2 de septiembre de 1989, en la Plaza del Santuario de Fátima: Giorgio Bongiovanni, en éxtasis, contempla de nuevo a la Virgen y comienza la estigmatización en sus manos, ante el asombro de los allí presentes. La Virgen le anunció que con los estigmas de las manos sería suficiente, que no eran necesarios los estigmas en los pies y en el costado porque necesitaría las escasas fuerzas que tenía para recorrer el mundo entero llevando su palabra.
Según los hermanos Bongiovanni, tal mensaje es el mismo que recibieron los pastorcillos de Fátima, pero la Iglesia Católica se ha negado a difundirlo. Así, convencidos de que la humanidad estaba en peligro por sus pecados, anunciaron que el castigo divino llegaría inexorablemente para todos en agosto de 1991. Pero, evidentemente, la profecía falló.
La sucesión de impresionantes sanguinaciones, "encuentros" con Jesús, entrevistas en televisión, giras por medio mundo... continuó hasta que el 2 de septiembre de 1991 otra señal supuestamente divina venía a colmar los ánimos de muchos, al ver que dos nuevos estigmas en forma de cruz aparecieron sobre los pies de Giorgio. El mensaje que acompañó a tal prodigio daba a entender que el apocalipsis seguía estando cerca y que la cuenta atrás había finalizado. Posteriormente, nuevos estigmas en el costado y la frente se harían visibles a todos.
Entre tan agitada situación, había quien ponía en duda todo lo que los Bongiovanni venían afirmando. Por ello, éstos mostraron al público una documentación médica con la que trataban de demostrar la inexplicabilidad de los estigmas bajo el punto de vista científico, además de la buena salud mental de Giorgio. Pero los informes, redactados por los doctores Stanis Previato, Federico Finatti y María Luisa Viel, produjeron el efecto contrario al que se esperaba y se volvieron contra Bongiovanni. El motivo fue que tras las parcas palabras vertidas en ellos, se vislumbraba que no hubo un exhaustivo examen por parte de los médicos, sino que simplemente se produjo una mera inspección ocular, en el seno de una larga charla entre ambas partes. De este modo, se daba a entender que Bongiovanni seguía sin ser estudiado bien a fondo por un equipo médico.
No obstante, en Julio de 1993, durante la visita del contactado italiano a Paraguay, un grupo de psiquiatras y psicólogos de aquel país se ofreció para examinar los estigmas de Giorgio y éste les rehuyó. El dictamen oficial de los médicos fue expresado claramente por el doctor Francisco Oliveira, afirmando que Giorgio Bongiovanni era un histérico que inconscientemente creaba en su mente historias no reales, que él tomaba por auténticas.
Con estas declaraciones la polémica estaba servida y nunca más que antes la facción en contra del origen divino de todo este asunto había tenido más fuerza. Pero todo esto no sirvió para amedrentar a Bongiovanni, que a pesar de reconocer, en el transcurso del Congreso sobre Ufología en Balaguer (Lérida, Febrero de 1994) haber cometido errores en el pasado, siguió asistiendo a todo tipo de eventos ufológicos, tratando de establecer una cercana colaboración entre contactados e investigadores del tema.
Las andanzas de los Bongiovanni todavía no han concluido, y prueba de ello es la reciente publicación del primer número de la revista "La Voz de los Jóvenes", editada por el colectivo "Nonsiamosoli", que trata de seguir difundiendo mensajes muy en la línea del contactismo ovni, y que ya ha recibido críticas que la tachan de divulgar ideas sectarias.
EN CONTRA
A FAVOR
MARCOS AMADIO
Representante en España de los hermanos Bongiovanni

"El día 2 de septiembre de 1989, en la Plaza del Santuario de Fátima, a los pies de la encina donde los videntes, en 1917, vieron a la Virgen, Giorgio, en éxtasis, contempla de nuevo a la Virgen, produciéndose en aquel momento la estigmatización en las manos de Giorgio, ante la presencia de todos los que estaban allí, realizándose así el prodigio que Ella prometió.
Los estigmas, signo de cristificación, son, desde ese mismo día, un aval tangible y visible, vinculado a la Obra de Eugenio Siragusa junto a las Potencias Celestes y su Mensaje de Redención.
Giorgio y Filippo personifican conscientemente a los testigos anunciados para este tiempo apocalíptico.
Giorgio Bongiovanni es la voz de Aquél que se manifiesta a través de sus llagas. Es un estigmatizado que no está vinculado a ningún credo, ni está sometido a ninguna orden religiosa.
Este proceso de estigmatización ha ido progresando paulatinamente y, con cada sanguinación, le daban mensajes y directrices para la Obra que está desarrollando.
El apostolado de los hermanos Bongiovanni se extiende sin cesar, con una vocación absolutamente ecuménica. Los mensajes recibidos de las Potencias Celestes no cesan de insistir en los mismos puntos apocalípticos... pero el momento exacto del desastre, si se produce, no lo conocen ni ellos".
FRANCISCO OLIVEIRA
Psicoterapéuta y catedrático de la Universidad
Nacional de Asunción (Paraguay)

Las "apariciones" de la Virgen; su contacto con seres extraterrestres; su "reencarnación" del pastorcito de Fátima (Francisco), ... demuestran su afán inconsciente de asumir otra personalidad. Cuando esta personalidad es la de un gran personaje, se llama megalomanía: es lo que él tiene. El megalómano termina por creer sinceramente que todas estas fábulas, inconscientemente urdidas por su mente, son realidad.
Bongiovanni tiene frecuentes visiones (autoprovocadas) y dichas visiones, con su alto grado de contenido emocional, son más que suficientes para provocar grandes estigmas. El estado autohipnótico mantiene vivo y permanente el síntoma de la "hemorragia periódica" ("sanguinaciones" en su jerga), haciendo crónica e incurable la lesión mientras no se trate psiquiátricamente.
En el mundo existen miles de personas con estigmas similares a los de Bongiovanni, más o menos pasajeros, de acuerdo con la mayor o menor gravedad de la histeria, respectivamente. El hecho en sí de los estigmas no constituye prueba de santidad de vida... Es propio de la histeria.
El histérico "hace comedias": las "poses" de Bongiovanni y su "aparente paz" son pruebas llamativas de su extraño comportamiento de actor. Sus gestos, su andar, sus palabras, el tono de su voz, se adecuan perfectamente al personaje que representa: el "elegido", el "enviado", el "contactado", el "visionario", ....
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